En París existe un jardín que quiso contener el mundo.
Sí, comenzó reuniendo plantas capaces de curar enfermedades y terminó albergando selvas, desiertos, animales, cristales, meteoritos y huesos de criaturas extinguidas en un intento por reunir el mundo. Cuatro siglos después, todavía parece preguntarse si la naturaleza puede caber dentro de un recinto.
A primera vista, el Jardín des Plantes parece uno de esos lugares que París reserva para descansar de sí misma. Hay senderos rectos, bancos, parterres y árboles bajo los que protegerse de la lluvia. Hay quietud, sombra y el espacio suficiente como para pasearlo sin sentir el pulso de la ciudad.
Tras sus puertas conviven plantas medicinales, selvas encerradas bajo cristal, animales vivos, animales extinguidos, piedras nacidas en el interior de la Tierra y hasta fragmentos llegados del espacio. Hay árboles que estaban allí antes de la Revolución francesa y flores que desaparecerán antes de que termine la semana.
Todo ha sido observado, nombrado y clasificado. Al igual que el British Museum su presencia responde a una misma ambición ilustrada: reunir el mundo en un solo lugar, ordenarlo y convertirlo en conocimiento. El Jardín des plantes intentó contener la naturaleza; el British Museum, las civilizaciones humanas.
Hay que decir que, de hecho, El Jardín des Plantes de París no es simplemente un jardín botánico: es el corazón histórico del Muséum National d’Histoire Naturelle. En un mismo recinto reúne jardín botánico, invernaderos, museo de evolución, galería de minerales, zoológico histórico y centros de investigación.
Un poco de historia
Muy necesaria para entender cómo ha llegado hasta nuestros días. Fue creado en 1626 como Jardin Royal des plantes medicinales, destinado inicialmente al cultivo y el estudio de plantas medicinales, y abrió al público y a la enseñanza durante el siglo XVII. Su gran transformación llegó en el XVIII bajo la dirección del naturalista Georges-Louis Leclerc, conde de Buffon, que lo convirtió en un centro de investigación, expediciones científicas y enriquecimiento de las colecciones reales.
En 1793, durante la Revolución francesa, el antiguo jardín real se transformó oficialmente en el Muséum National d’Histoire Naturelle. Poco después, en 1794, se creó su zoológico con animales procedentes, entre otros lugares, de la colección real de Versalles.
Los jardines exteriores
El acceso al jardín general es gratuito. Su gran eje central está formado por parterres geométricos que cambian según las estaciones y conduce visualmente hacia la Grande Galerie de l’Évolution.
A lo largo del eje encontrarás distintas colecciones:
Escuela de Botánica
Es la parte más científica: las plantas se ordenan para mostrar sus relaciones evolutivas y taxonómicas. Resulta más interesante si te gusta identificar familias y comparar estructuras.
Jardín alpino
Uno de los rincones más especiales y discretos. Reúne plantas de zonas montañosas —Alpes, Himalaya, Cáucaso, Pirineos, Norteamérica— en pequeños micro-hábitats. Está ligeramente escondido y su apertura puede ser estacional. Para mí es mucho más interesante que los grandes parterres centrales.
Jardín ecológico
Reproduce diferentes ambientes naturales de la región de París y muestra cómo sería la vegetación si evolucionara con menor intervención ornamental.
La Rosaleda
Contiene numerosas variedades de rosas antiguas y modernas. El mejor momento para verlas en flor suele ser finales de mayo y junio.
Jardines de iris, peonías y plantas perennes
Son colecciones más pequeñas, pero especialmente bonitas en primavera. Los iris suelen alcanzar su mejor momento en mayo y las peonías entre abril y mayo.
Huerto y plantas útiles
Explica la relación entre las personas y las plantas alimentarias, medicinales, textiles y aromáticas, recordando el origen farmacéutico del jardín.
Laberinto y glorieta de Buffon
En la parte elevada se encuentra un pequeño recorrido en espiral que lleva hasta la Gloriette de Buffon, una estructura metálica del siglo XVIII considerada una de las más antiguas de París de este tipo.
(Ojo, no es un verdadero laberinto en el que puedas perderte, sino una colina con senderos sinuosos y buenas perspectivas sobre el jardín.)
Sus árboles históricos
El jardín conserva auténticos monumentos botánicos:
-Cedro del Líbano, plantado por Bernard de Jussieu en 1734.
-Una de las robinias más antiguas de Francia, descendiente de los primeros ejemplares introducidos en Europa.
-Un cerezo japonés Prunus del grupo Sato-zakura ‘Shirotae’, cuyo nombre significa “blanco como la nieve” y cuyas ramas crecen de manera casi horizontal y terminan arrastrándose sobre el suelo. Fue plantado hacia 1960, por lo que actualmente tiene unos 66 años. Sin embargo, parece el más viejo del jardín a pesar de que llegó mucho después. Y es que los árboles —igual que las personas— no siempre aparentan la edad que tienen. Cuando lo plantaron, París ya había sobrevivido a guerras, revoluciones y ocupaciones. Tal vez por eso nunca sintió la necesidad de apresurarse hacia arriba.
Es uno de los árboles notables más jóvenes del jardín y, también parece el más cansado, como si llevara siglos inclinándose sobre la tierra. Para verlo florecer hay que visitarlo entre finales de marzo y principios de abril, produce una enorme cubierta de flores blancas, dobles y ligeramente perfumadas, que dura apenas una semana. En esos días París lo celebra y es probablemente el árbol más espectacular y fotografiado del jardín durante la primavera.
-Sophoras, plátanos y otros ejemplares introducidos por expediciones botánicas.
-El famoso pistachero asociado a las primeras demostraciones científicas de la sexualidad de las plantas.
Grandes Serres: los grandes invernaderos
Son cuatro ambientes vegetales comunicados:
1.Selva tropical húmeda.
2.Desiertos y zonas áridas.
3.Nueva Caledonia.
4.Historia y evolución de las plantas.
Encontrarás enormes helechos arborescentes, palmeras, lianas, plantas epífitas, cicadáceas, cactus y suculentas.
Los edificios, con estructuras de hierro y cristal, forman parte del atractivo.
Esta visita no es gratuita, la visita cuesta actualmente 9 €, abre de 10:00 a 18:00 y cierra los martes; en invierno reduce el horario hasta las 17:00. La última entrada es una hora antes.
Grande Galerie de l’Évolution
Es el edificio más espectacular y conocido. En la nave central se despliega la célebre “caravana” de animales africanos: elefantes, jirafas, rinocerontes y otros grandes mamíferos.
La iluminación cambia para simular tormentas, amaneceres y otros fenómenos naturales. El discurso no se limita a mostrar animales disecados: explica biodiversidad, evolución, adaptación, extinciones y efecto de la actividad humana.
Destacan:
-La gran nave de mamíferos terrestres.
-Los ecosistemas marinos.
-La sala de especies amenazadas y desaparecidas.
-Ejemplares históricos, incluidos animales procedentes de antiguas colecciones científicas.
Abre de 10:00 a 18:00, excepto los martes. La colección permanente cuesta 13 € y algunas exposiciones temporales elevan la entrada a 16 €.
Galerie de Minéralogie et de Géologie
Conserva parte de una de las colecciones mineralógicas más importantes del mundo:
-Cristales gigantes.
-Meteoritos.
-Minerales fluorescentes.
-Gemas.
-Formaciones cristalinas excepcionales.
-Minerales históricos procedentes de antiguas colecciones reales y expediciones científicas.
Su exposición Trésors de la Terre está concebida más como una selección de piezas extraordinarias que como una muestra exhaustiva. La entrada cuesta aproximadamente 9 € y cierra los martes. Para apasionados de la mineralogía.
Galerie de Paléontologie et d’Anatomie comparée
Es uno de los espacios más extraordinarios del conjunto: largas filas de esqueletos de mamíferos, aves y reptiles, fósiles, dinosaurios y grandes vertebrados. El edificio conserva una atmósfera decimonónica maravillosa, casi como entrar en el gabinete de un naturalista. Sin embargo, hay una mala noticia: se encuentra cerrado por obras desde el 19 de enero de 2026 y, previsiblemente, hasta algún momento de 2027.
La Ménagerie
Es el pequeño zoológico histórico del jardín, creado en 1794, y uno de los zoológicos más antiguos todavía en funcionamiento.
No pretende competir con el gran Parc Zoologique de Paris. Se especializa fundamentalmente en especies pequeñas y medianas, muchas de ellas amenazadas:
Pandas rojos, orangutanes, primates, felinos pequeños y medianos, reptiles y anfibios, aves poco comunes y especies utilizadas en programas europeos de conservación.
También son interesantes sus edificios históricos: la rotonda, la faisanderie, la fauverie y las antiguas construcciones zoológicas. Algunas instalaciones reflejan inevitablemente la triste concepción de los zoológicos del siglo XIX, aunque se han ido rehabilitando.
Está abierta todos los días y cuesta actualmente 13 € —10 € tarifa reducida.
La visita
Cuándo ir
Cada estación tiene algo distinto:
Marzo–abril: magnolias, narcisos y cerezos en flor.
Abril–mayo: peonías, iris y explosión de vegetación en el jardín alpino.
Mayo–junio: probablemente la época más bonita; rosas y parterres en plenitud.
Verano: jardines muy desarrollados, aunque los invernaderos pueden resultar bastante calurosos. Yo lo evitaría en verano.
Octubre–noviembre: magníficos colores otoñales en los árboles históricos.
Invierno: menos interés botánico exterior, pero buen momento para las galerías e invernaderos. Suele organizarse además una exposición nocturna iluminada de pago, con temática diferente cada año.
Cómo organizar la visita
Si tienes dos horas:
· Eje central y parterres.
· Árboles históricos.
· Jardín alpino.
· Laberinto y glorieta.
· Paseo exterior por los edificios.
Todo ello puede hacerse gratuitamente.
Si tienes media jornada, Yo elegiría:
· Paseo por los jardines.
· Grandes Serres.
· Galerie de Minéralogie.
Creo que es la combinación más adecuada si te interesan especialmente las plantas, minerales y objetos naturales y no tienes prisa.
Si tienes un día completo;
· Jardines exteriores.
· Grandes Serres.
· Grande Galerie de l’Évolution.
· Galerie de Minéralogie.
· Ménagerie, si todavía tienes tiempo.
Intentar verlo absolutamente todo resulta agotador ya que cada espacio funciona casi como un museo independiente así que creo que aquí ya depende mucho de los intereses de cada uno, del grado de interés, de si vais con niños, etc.
Transportes
Metro 5 y 10: Gare d’Austerlitz.
Metro 7: Censier–Daubenton.
Metro 7 y 10: Jussieu, según la entrada que quieras utilizar.
RER C: Gare d’Austerlitz.
También tiene parada del Batobus.
El jardín exterior abre todos los días y es gratuito; las galerías y los invernaderos requieren entradas separadas. Casi todos cierran los martes, excepto la Ménagerie.
Acceso
Está en el distrito V, junto al Barrio Latino y frente a la Gare d’Austerlitz.
Mi opinión: no es el jardín más romántico de París —para eso elegiría Luxemburgo o Bagatelle—, pero sí el más fascinante desde el punto de vista científico. Tiene esa mezcla de jardín histórico, gabinete de curiosidades, zoología, botánica y arquitectura decimonónica que hace que siempre encuentres algo extraño o extraordinario.
Ana Morales
Si te ha parecido interesante este artículo, ayúdanos a mantener el blog.
Artículos relacionados
Olsztyn, la ciudad donde el agua marca el camino
16 septiembre, 2026
Las Palmas en tres esculturas: mar, memoria y volcán
5 agosto, 2026
Milán: la ciudad que aprendió a mirar hacia arriba
21 junio, 2026
El Sendero de los Pescadores en la Ruta Vicentina
28 agosto, 2025
Baelo Claudia y Cesarea Marítima: Roma frente al mar
27 julio, 2025
El muro de las Muñecas de Milán
14 junio, 2025











